Aquellos Días
Cualquiera hubiera podido decir que era una noche cualquiera, donde uno sale del trabajo pensando ¿qué cenaré?
Donde llegas a la casa y tu hermana te molesta, o la noche así pintaba ese día. Ese día no hubieron estrellas realmente ningunas, antes de eso, sí habían nubes, y el cielo negro, y las motos, que siempre hacen loco. Esta vez una mosca verde y un geco que me erizó los pelos. Algo yo sentí ese día, unas ganas de llorar, pero no sabes por qué, una manzanita de sentimientos. No sabría yo si era Él el que me estaba llamando, o qué. Fue muy raro, la vibración… Donde sientes que estás o que no estás pero tienes miedo. Donde quieres llorar pero no puedes. Donde sabes que lo ocupas liberar, que ocupas hablar con Él. Donde te sientes como tonto/a, porque no sabes lo que sientes.
Yo llego a mi casa ese día y, pues sí, todo bien pero todo mal. No estaba feliz porque no lo estaba, pero tampoco estaba triste. Estaba en el trances y volví. Y ya después que dije yo di, me voy o me estoy descomponiendo o qué. ¡Ojalá nunca les pase!, es algo en el estómago, que te dice que te vas pero no te has ido. Que te saca naturalezas pero nada más. Eso que uno abre la puerta y nota una capa leve, pero no es humo porque no huele, será si acaso una mínima neblina. No estaba, no estaba. Se lo habrá llevado esa manzanita, esa manzanita que casi me deja sin aire. Cuando me agacho lo creo. Cuando me paro lo y me alivio. Me convencí de que Él me estaba diciendo algo, no tenía por qué saberlo ya. Un sentimiento adelantado, pensé yo, les seguiré contando lo que pasó.
Me desperté pensando en esto, como si fuera un dulce que me tienta otra vez. Nada nuevo, bueno el día, y que cuando lo leí, lo volví a sentir. Esa manzanita es insondable, sientes algo pero no sabes qué. Sentí una vibración, y una conexión, y eso que fuera de mañana. Ocupo ver si ayer fue luna llena, me dije, pensando en algo, no lo sé. No fue luna llena, pero era octubre el 31 Halloween, así que me propuse a ver si la luna de esa noche. Estábamos 18. Curiosamente es en la misma área, en la misma área donde siento algo. No me pienso mover porque es mi área favorita. Conclusiones quería ir sacando ya pero hasta que no viera la luna, o pensé yo después de eso leer la Biblia, no podría saber. Por supuesto de mañana a noche hay varias horas, así que sentí que me llamaba el lapicero, por lo tanto, no más el sentimiento. Es raro, pensé yo, ¿será que no he visto lo que Él me puso, o que la manzanita volverá en la noche otra vez? Lo que sé, es que hasta hoy pude analizar ¿qué no estaba?, que tal vez se lo haya llevado esa manzanita o incluso, que eso se haya llevado mi manzanita. No lo sé, de noche no es aún. Espero y creo que de noche lo descubriré. Aquí no hay fantasía ni ciencia ficción, creo que es un tipo de misterio con realización. Un tipo de llamado surreal, será difícil saber el término hasta y si la manzanita vuelva.
Lo que me tiene un poco abrumada de ayer, es la manzanita y el aire y el agacharse y el pararse, esa noche y hoy que sentí por un momento la manzanita, me tienen a tientas pero a ciegas de qué podría significar o ser. El día está como está, no hubo tanto sol, realmente ninguno anterior, y el cielo se ve como algodón de azúcar con leche, no está la neblina, pero es de esperarse a que oscurezca. No puedo ni tengo tanto sobre este día, seguirán al tanto hasta que el cielo sea más café negro que leche. Hasta que las nubes bajen, y la luna salga, hasta que yo sienta el momento, o mi lapicero me vuelva a llamar. Y si la manzanita vuelve, con mucho más razón. En eso me puse a pensar si tal vez yo tenía que ayudar, así que alisté unas comidas para dárselas a los de la calle. ¿Tal vez eso era lo que Él quería? ¿Lo que la manzanita me quería provocar? No sabía yo, no había entregado la canasta aún, ni el cielo era café negro todavía. Concluí con que no sabría hasta más tarde, que la vida es un misterio.
Tal vez no. Pero tal vez podrán adivinar que no vi la luna ayer, olvidé eso. Ni la manzanita volvió, ni siquiera ahorita. Y leí la Biblia en la iglesia pero nada más. Ninguna cosa que yo dijera, ¡qué bárbara esa señal! Hoy veré la luna, lo prometo. Hoy quiero tener esa comunicación a lo interno otra vez. Además, mi ayuda no se la he dado aún, quisiera hacerlo hoy. Me pregunto si la manzanita volverá, si fue mi mente o esto es un misterio en vano. Las lluvias parecen mangueras desde ese día, las nubes cubren el cielo en su totalidad y el silencio se opodera del lugar. Es la tarde, pero seguiré esperando hasta que esa blanca bolita o media bolita o pedazo de bolita aparezca en la inmensidad oscura.
Ese día me planteé estos planes, pero estaba yo más creyendo que es un misterio en vano. No lo sé. Si uno pudiera decidir los tiempos, ya hubiera podido yo saber cuál es la fase de la luna hoy. Pues esa noche eso intenté yo ¿y adivinen qué? Tan nublado estaba que fue imposible. La manzanita se largó y me pregunto si aquella noche ella me intentaba librar de algo de por dentro, de algo que nunca sabré qué es. ¿Por qué? Porque en mi mente hay muchos algos. ¿Qué me habrá querido decir Él? Eso… eso se lleva su tiempo. Tal vez hice algo bueno que Él me mandaba, yo no sabía. Hay incógnitas en la vida, y humanamente no todo tiene solución.
El recuerdo siempre quedará en mi memoria, con indiferencia de resolver un misterio. A veces hay tanta cosas en ti, que deberás dejarte guiar por el espíritu de Él.
Ese día sentí una felicidad profunda, que solo había sentido una vez, y una vez muy especial en conexión con Él. Tal vez la manzanita solo fue un mensajero, tal vez aquello que “no estaba” era eso en mí, eso en mí que se estaba yendo. Tal vez esto podría ser como una trata de sacar sus propias conclusiones de hechos, cuando realmente ya hay una tan obvia pero real que la ignoramos. De todo esto habrán unas cosas que nunca tendrán sentido, que serán misteriosamente infinitas. Aquí se muestra el poder de Él. Dime, cuando ya estaba sacando mis conclusiones, por una u otra cosa no ví la bolita de queso que me parecía importante para ellos. Tal vez si la hubiera visto escribiría lo que todo aquello simbolizó, pero a mis ojos. La vida es muy loca, pero muy especial. A abrir nuestros ojos, pero ante Él. ¿Y la manzanita? Dije yo. Fue eso, eso que estuvo ahí, liberando y liberando. ¿Y mi lugar favorito? Dije también. Fue aquel que me hizo liberar, conectar y entender y aprender a abrir mis ojos. Lo seguirá siendo. Nadie hubiese sabido lo que pasó aquellos días, sin que la manzanita y Él me hubieran tentado a escribir.
-Sol Chacón